Aquellos que me conocen saben bien que eso de la coquetería no se me da muy bien, pero gracias al ejemplo de mi madre que desde que tengo memoria apenas se levanta ya lleva labial y tacones, yo no podía caer tan lejos del árbol. Y asi es, trato siempre de por lo menos doblarme las pestañas y ponerme mentisan a los labios.
El reciente Jueves leyeron la resonancia magnética (MRI) y los rayos-X de mi cabeza. Pues resulta que ambos lados de mi mandíbula están desfasados, lo que causó el desplazamiento de los discos que normalmente se sitúan entre el cráneo y la mandíbula, a las que yo llamo “las gomitas”, que sirven de amortiguadores, supongo.
Tanto el lado izquierdo como el derecho están funcionando hueso-contra-hueso. Porque pasó esto? Se estarán preguntando. Y les respondo: todo parte de la agresiva ortodoncia a la que fui sometida hace mas de 20 años, donde repito, forzaron la mandibula y por supuesto los dientes, a moverse a posiciones atractivamente cosméticas y seguramente con la intención de “arreglarme”. Por otra parte y muy naturalmente todos los humanos cambiamos la mordida de acuerdo a las situaciones que vivimos, influyendo el stress, la posición en que dormimos, etc. Y el tiempo pasó y nunca me dolió nada.
Volviendo a los resultados: gracias al desplazamiento de la mandibula también quedaron movidos los huesos de la cara, nariz (por lo que nunca pude respirar correctamente y a mi me parecía normal y al resto molesta ) y el cuello se ve en una posición diagonal. En este momento sonrío porque me da gracia el comentario del médico “you are all twisted”. El rompecabezas de mi cráneo está con casi todas las piezas mal casadas.
A razón de lo descrito, los músculos, nervios, etc que pasan por la cara, seguramente se acomodaron a la posición de los huesos y es asi que se sospecha que una arteria que conecta al nervio trigémino está siendo atrapada por ahí causando todo el horror que estoy viviendo con el dolor.
El próximo paso: tratamiento de 7-12 meses con unos aparatos que tendrán la función de bajar la mandíbula para reposicionarla, ayudando con fisioterapia y laser, asi reacomodar los discos o meniscos articulares (gomitas) lo mejor que se pueda para ver si así se libera o mueve el nervio del terror y logran que esto de el dolor se vaya, para siempre.
Mientras tanto, no existe un tratamiento para mi dolor, la Neuralgia del Trigémino hasta el día de hoy ya que no es catalogada como una “enfermedad” si no como un desorden crónico no cuenta con suficiente investigación ni resultados definitivos. En algunas personas funcionan los medicamentos, en otras la cirugía, en otras, la combinación de ambas, o simplemente en mi caso particularmente, se soluciona con el tratamiento que voy a seguir. Ninguno garantiza la eliminación del dolor. Por el momento seguiré medicada con anticonvulsivos, antidepresivos y analgésicos.
En cuanto al caso de mi anemia aguda, la próxima semana tendré la opinión del ginecólogo que decidirá si mi caso es debido a algo relacionado con su campo o tendré que usar la referencia de mi doctor general de dirigirme a un hematólogo/oncólogo. De todos modos estoy siguiendo casi al pie de la letra eso de comerme plantas e hígados como cavernícola, aparte de tragarme 500 pastillas al dia para tratar de nivelar a mi favor esos números que salen en los análisis de sangre.
Y pasando al título de este capítulo: hoy me pinté las uñas, porque me levanté de buen humor y sin dolor, con ganas de nuevamente salir como una persona normal y tratar de comerme al mundo.
Esa sensación solo me duró 2 horas. El tiempo exacto para tener mis 10 dedos impecables, para terminar de pintarme las uñas sin necesidad de agárrame la cara tratando de protegerme de un ataque de dolor. También aprovecho para aplicarme make up, con los analgésicos que tomé tengo que apresurarme antes que pierdan el efecto, pues aun con el roce de los pelos suaves de mi pincel de maquillaje, siento que me arrancan la piel, y me miro al espejo y ya no me veo. Es otra chica, una con miedo, con los ojos llorosos, que trata de ocultarse detrás de esa sonrisa forzada y también con pánico. El sonreir también puede desencadenar un ataque. Ya no soy la misma, y lo confieso, amaba ser la que era.
Pero bueno, al grano. Me pinté las uñas, me puse make up y me vestí lo más rápido que pude. Un vestido, sandalias y listo. Con las piernas mas blancas que nunca, decidí salir a la calle y me preparé muy bien con mi cajita de calmantes en el bolso y un kleenex por si se me ocurría llorar, lo cual me pasa a menudo desde hace un mes y medio, tanto por el dolor como simplemente ver a un amigo de mucho tiempo y que me dice, leí lo que escribiste, “todo va estar bien”.
Y me fui a un concierto, estaba dopada, me sentía mareada, y empecé a sentir otro síntoma: mi nariz y oído del lado que me duele empezaron a congestionarse a lo cual no hice el menor de los casos. Total, estaba segura que esa noche con toda la distracción y la música en vivo, yo podría olvidarme del resto. Casi lo consigo. Mi mano, automáticamente busca sujetar mi mejilla en momentos de intenso dolor. Así pasó la noche, y nadie se dio cuenta. Punto para mí.
Aunque ya tenemos un plan para vencer y aunque los resultados no son garantizados y aunque deba seguir medicada y rogar que no tenga que llegar a una cirugía (que es la última opción a la cual no quiere llegar el especialista), aunque existan varias caminos para manejar el dolor (aceites CBD, meditación, acupuntura, etc) los cuales pienso probarlos todos. Aun asi, me toca luchar, cada vez que salgo hacia el auto, sentir la brisa, duele; entrar al supermercado por yogurt, duele; sonreir, duele, hablar mucho, duele; que te den un beso, duele. Y cantar? Y bailar? No quiero probar, porque tengo miedo. Todavia, tengo miedo.
Recibí muchos, si no cientos de mensajes y llamadas de Ustedes, mis amigos, mi familia, gente con las que no hablaba desde hace tiempo. Mensajes de apoyo y más que eso, mensajes llenos de ánimo, de empuje, de valor. Todos pidiendo por mi. De cerca y de lejos. Y mi forma de agradecer va ser venciendo al dolor, no pienso acostúmbrame a él porque no lo quiero en mi vida. Tampoco quiero seguir escribiendo cosas tristes, yo no soy así, nunca conocí la depresión hasta ahora, nunca sentí miedo como el de ahora, nunca me sentí tan enojada con la vida como ahora, nunca me sentí tan perdida como ahora. Yo no soy asi, y estoy tratando de salir de esto. Gracias por hacerme sentir tan querida. Aquí voy, mi vida no va cambiar por este monstruo. Se tendrá que ir.