Más de 30 días atrás, llegó de repente, con todos los elementos sorpresa que conlleva lo inesperado, lo impensable, lo que dudas mil veces que te sucedería.
Primero busco la raíz de todo, el porqué a mí, tratando de culpar a alguien, buscando alguna razón. Hoy encontré unos minutos de la cordura que me queda, luego de haber sufrido días enteros de dolor inmensurable, actuando valiente y sin la mínima intención de aceptar que necesitaba ayuda.
Así empezó la relación totalmente nueva para mí, con el dolor. El dolor físico al cual soy totalmente intolerante. Desde niña cubro un rasguño de 1 cm con medio metro de gaza o una banda adhesiva que triplique el área de la herida y que por supuesto sea de figuritas.
Hoy, no tengo heridas, el dolor se situó en el lado derecho de mi rostro, desde la mandíbula, pasando por el pómulo, la órbita ocular, detrás de la oreja y la parte posterior-lateral de mi cráneo. No es un dolor estático, viene y va, como descargas eléctricas de un voltaje desconocido pero que seguramente serían usadas con éxito como objeto de tortura. Estos choques alternan el lugar donde actuarán. Primero en mi mandíbula inferior, unos segundos de terror. Luego salta a mi pómulo, a mi oído y por otros cuantos segundos, detrás de la oreja, llevando con intensidad ese dolor hasta mi cuello. Y estoy así inmovilizada por él. Y mis ojos lloran…mucho. Al primero que acudo, es a mi padre, en el que pondría mi vida entera a su cuidado. Un médico que NUNCA se equivoca, y me dice que es lo que pasa conmigo.
Hubo un estudio, de esos que dicen que la mujer aguanta el dolor 20 veces más que un varón. Seguramente es por eso que esta condición afecta en un 90% a mujeres, está en investigación constante ya que no definen si es causado por un problema de desfase en la posición de la mandíbula que causa que el nervio está siendo presionado, o quizás existe un tumor, o simplemente es un poco de stress, pero bueno, en la mayoría de los casos, la causa es desconocida. Para cerrar con broche de oro, no existe un test especifico que diagnostique el mal, haciéndolo difícil de tratar y por lo que hasta hoy sigo bajo el mando de calmantes a los cuales tuve que rendirme y ponerme en sus brazos, pues no encuentro otra manera de no decidir lanzarme del balcón de mi edificio.
Su nombre es Neuralgia del Trigémino y es sinónimo de Insoportable. Si por curiosidad alguno de Uds. lee sobre esto, la primera característica que encontrarán es “dolor- shock extremo”.
De la boca de profesionales en medicina se escucha que es uno de los dolores más intensos que existen. Y lo avalo.
Pues ni modo. Tuve que acudir a un médico que pueda tratarme, pues mi papá ya está retirado y es pediatra. La doctora que me ausculta, muy amable y muy profesional aprovechando mi visita me ordena exámenes de sangre y mi primera mamografía. Y me diagnostica, obviamente sin tener la seguridad, Desorden Temporomandibular o en las siglas en ingles, TMJ y me prescribe relajantes musculares y analgésicos. Sin éxito. El dolor resiste y no disminuye. Próximo paso, visito a mi dentista, rogando que sea algo relacionado a los dientes. Y nada, ahí también me dicen que”puede ser “TMJ o lo otro, que prefiere ni nombrarlo. Yo sé por qué.
Acudiendo a la Oxycodona y sin renunciar al relajante muscular, vuelvo donde la doctora con los resultado de mi test de sangre. Otra sorpresa: Deficiencia de vitamina D (muy común en este país) y Anemia Aguda con peligro y advertencia de una paro cardiaco en cualquier momento por la falta de oxígeno que tiene mi cuerpo gracias a la bendita anemia. En palabras simples me dijo textualmente: “Si sube Ud. a una máquina de trotar, en 3 minutos colapsa”. Así de simple. Tampoco puedo estar sola ni un minuto, por la misma razón. Y tengo 2 meses para recuperar cierto nivel en el conteo de glóbulos y otros números en la tabla de registros del examen sanguíneo.
Luego de eso, necesito saber el porqué de este problema, pues no es resultado de mi alimentación. Y lo repitió varias veces: Este tipo de anemia NO SE DEBE A MI NUTRICION, es por eso que me toca visitar al ginecólogo (puede ser que esté perdiendo sangre mensualmente) y dependiendo de su observación y resultados, ya me anticipó una orden para el Oncólogo- hematólogo
Ya es otro día, llevo varios acostumbrándome a los ataques de dolor intenso, escenas donde me veo actuar como desquiciada, caminando ida y vuelta, ida y vuelta en un velocidad que en cualquier película de horror quedaría perfecta. Respirando como si tuviera contracciones a punto de parir, respirando como si eso ayudara un poco a mitigar estas punzadas despiadadas. Todos estos instantes pueden jugar malas pasadas a la mente. En mis momentos de paz sin el dolor, no puedo creer que haya llegado a pensar en arrancarme la cara con un cuchillo o si hubiera tenido un arma cerca en el momento de estos ataques, no hubiera dudado un segundo en volarme la cabeza. Así de terribles e insoportables son estos espasmos.
Los momentos de tranquilidad cuando nada me duele gracias a las medicinas, se alargan cuando hay música. Es por eso que una de mis terapias más efectivas son los momentos en los que estoy trabajando, los conciertos, el ver gente, el simple observar. Puede que no esté brincando o riendo como antes, como siempre, sin embargo no me molesta, más bien me empuja a tratar de sobrellevar y vencer a este monstruo que le tocó conocerme.
Los que saben por lo que estoy pasando, por supuesto con toda la impotencia del mundo, me aconsejan el distraerme, el mantenerme ocupada, el tratar de no pensar. Y como quisiera hacerlo!!, lo único que me calma son los químicos que a la vez me tienen dopada como un zombie, siento que ya no soy yo. El efecto de calmarme el dolor, también adormece mi espíritu. Ahora me cambiaron el relajante muscular por antidepresivos y anticonvulsivos (usados para ataques epilépticos).
Este es un momento muy duro no solo para mí, sino para toda mi familia, mi esposo que me acompaña llorando a mi lado sin poder hacer nada para calmarme, mis hijos que me encuentran como si fuera un mueble más, como un ente extraño que habla en monosílabos, mi madre que ya tienen demasiado en su plato y sé cuánto dolor puede causarle ver a su hija apagada, mi papá, al que casi nunca lo vi tan preocupado y ocupado investigando a fondo sobre este padecer, a mis hermanas de las que siempre fui yo la que levantaba el ánimo y ahora siento que las dejo solas. Y aquellos amigos especiales que se transforman en ángeles sin saberlo. Este momento va ser solo un recuerdo. Pasará.
Porque escribo esto?
Porque necesito compartir y que sepan que existen momentos en nuestras vidas que por mas privada que sea, en mi caso particularmente, preciso ser de ayuda si alguien pasa por cuadros semejantes, quizás alguien ajeno lee lo que está aquí y no se siente tan solo. Y para que me manden un pensamiento de aliento, yo se que todo va estar bien y que va pasar, yo sé que hay mucha gente que me aprecia, yo sé que he sido ejemplo que energía, alegría, positivismo y que ahora soy la nube negra, y también sé que voy a volver. Esto no puede ganarme, porque tú estás leyendo mi historia y me deseas cosas buenas. Gracias. Yo también te quiero.
P.D. Seguiré actualizando con los resultados y otras noticias de esta mi nueva relación con el dolor, la cual espero termine pronto.